El extintor a base de dióxido de carbono (CO₂) está diseñado para el combate inicial de incendios de Clase B y C. Su agente extintor no deja residuos después de su descarga, por lo que es ideal para la protección de equipos eléctricos, electrónicos, áreas de oficina, laboratorios, centros de datos y otros espacios donde se requiere una extinción limpia. Es un equipo de protección contra incendios utilizado como parte de las medidas de seguridad y prevención.